¿Cómo afectó el poder de Pablo Escobar a la sociedad colombiana?

En Colombia, permanecerá por siempre en la historia el gran estallido del narcotráfico alrededor de los años 80 y principio de los 90. Aunque en el país latinoamericano se había desarrollado el tráfico de drogas  durante los años anteriores debido a la gran facilidad de producción en tierra colombiana de la planta madre de las principales drogas de la época, fue Pablo Escobar, un criminal y más grande y poderoso narcotraficante de la historia, quien además de impulsar la mayor producción y distribución de los estupefacientes a nivel mundial, se convirtió en el máximo jefe del crimen organizado, cárteles de la droga, negocio de producción de la misma y la cabecera de una organización que aparte de encargarse de la distribución casi mundial de estupefacientes, propagó el terrorismo y los asesinatos, siendo junto a sus sicarios y seguidores el actor intelectual de miles de muertes en su país, Colombia. Escobar, desde muy joven, demostró ser audaz para los negocios, era un hombre ambicioso, con sed de poder y un liderazgo único; junto a su primo Gustavo Gaviria, comenzó con un pequeño negocio de cigarros y se involucró con uno de los capos del momento, la primera vez que entró a un laboratorio de cocaína, se dio cuenta de que ese sería el negocio que lideraría durante toda su vida.

Pablo Escobar, se caracterizó por ser un hombre carismático y con un gran poder para envolver y atraer a la gente, fue así como formó uno de los mayores cárteles de droga de la historia y logró despertar en sus sicarios y personal de trabajo una admiración y respeto hacía él, incluso hasta poner la vida del narcotraficante por encima de la de ellos mismos; así tal cual es como lo describe John Jairo Velásquez, alias Popeye, el sicario de confianza de Escobar, en la entrevista que concibió a El Diario El Mundo en el que asegura que Pablo Escobar era un terrorista, un corrupto, un narcotraficante y un ladrón, pero era su amigo, es así como lo recuerda Popeye quien dice sonriendo que su patrón lo llamaba Pope; John Jairo acepta y asume sin culpa alguna los asesinatos de los que fue ejecutor, dice ser el autor de 300 asesinatos y estar involucrado en 3000, esto podría ser una pequeña pista para obtener un aproximado de los asesinatos impulsados por el cártel de Medellín, del que Escobar era jefe. En distintas ocasiones, John Jairo hace relación a la corrupción del que su país, y países del mundo fueron víctimas, asegura que El Patrón, como el llama a Escobar, se encargó de comprar a distintas autoridades de países para que su negocio pudiera trascender las fronteras de la manera en que lo hizo; Popeye asegura que Pablo Escobar tenía un nómina de autoridades a quien tenía que pagar un sueldo, como a cualquiera de sus trabajadores, dice también, que de no ser por la fácil compra de estos mismos, el auge que tuvo el negocio, hubiese sido mucho más difícil de alcanzar. Cada día en Colombia, además de asesinatos, secuestros y actos terroristas liderados por el capo de la droga a ciudadanos de su país nativo para manifestar su desconecto con personas que no compartieran su mismo concepto trascendental de manejar su particular pero poderoso negocio, de los que muchos eran víctimas, generó entre los colombianos una división social. Popeye dice que recuerda a Pablo Escobar el humano, ese que era generoso con quienes lo rodeaban, entregado completamente a su familia y abierto a ayudar a toda persona que lo necesitara, pero  Pablo tenía otra faceta, un criminal, un capo del narcotráfico, terrorista y asesino, a quien no le importaba llevarse por delante a quien fuera total de obtener un beneficio propio; justo así se dividió la sociedad colombiana, tal cual como las dos facetas de Pablo. Escobar buscó involucrarse en la política y durante este proceso manifestó acciones sociales para ayudar a quienes lo necesitaban, estaba apoderado de la mayor distribución de droga del mundo, contaba con una gran fortuna la cual destinaba para obras sociales. En el desarrollo de su vida, tal como es narrada en la seria televisiva El Patrón del mal, donde además de mostrar de manera muy superficial sus negocios, se encarga de dar a conocer el lado humano del capo del narcotráfico, en ella se exponen videos reales de la etapa política de Escobar, fue precursor de la construcción de urbanizaciones, conjuntos residenciales que llevaban su nombre, zonas de recreación y ayuda social para los sectores más pobres del país. A pesar de que es recordado como una de las personas que mas daño le ha hecho a la sociedad colombiana, en sectores bajos de la sociedad, siempre será recordado como una persona caritativa y un amigo que se preocupaba por la gente, incluso hasta regenerar en este sector, llanto el día de su muerte.

El Patrón no solo compraba a las autoridades del país y del mundo, además de esto, ordenaba secuestros a quienes estuvieran en descontento con lo que hacía, explosiones con el propósito de hacer sufrir a la persona que quisiera, atacar a la familia de los mismos o tan particular como colocar carros con bombas en medio de la ciudad para que explotaran, dejando centenares de muertos y heridos. Además de hacer historia por sus inigualables acciones, una de ellas fue trascendental, el asesinato al candidato presidencial Luis Carlos Galán, un hecho que generó revuelo entre la sociedad colombiana, él proponía acciones que iban completamente en contra a las acciones es Escobar, esto generó su descontento y lo solucionó asesinándolo, en medio de un acto de su campaña política, uno de los sicarios de Escobar le disparó y así le quitó la vida al popular político que tenía como principal objetivo, combatir el narcotráfico y terrorismo. Juan Pablo Escobar, hijo del gran capo, recuerda ese hecho y dice asegurando que generó una gran conmoción en el país y en el mundo entero, Juan Pablo, asumió la responsabilidad que debía caer sobre su padre, pedirle disculpa a los hijos de Galán, todo sucedió en cámara, en donde los hijos de ambos, Escobar y Galán, estrecharon sus manos y recopilaron lo que pasó, aceptando culpas y disculpas. Alonso Salazar un político, periodista y escritor colombiano, autor de La Parábola de Pablo, una narración resultado de profundas investigaciones de la vida del capo de la droga,  expone, de manera descriptiva el hecho del asesinato de Galán. Escobar despertó alrededor del mundo odio y admiración pero es un hecho que tanto de un lado como del otro, hay personas que sienten la curiosidad de saber de la vida de uno de los criminales más grandes de la historia.

El impacto que tuvo el poder de Pablo Escobar en la sociedad colombiana, fue jamás antes visto en el país. Llegó un momento en el que cada día los ciudadanos eran víctimas de ataques a ciudades, o simplemente personales, la emisión de información se limitaba a lo que no fuera a disgustarle a Escobar, sino simplemente era mandado a asesinar al autor de esa nota, tal como sucedió con el dueño y jefe editor de El Espectador, un hombre que estaba decidido, a través de su diario, dar a conocer todos los hechos y crímenes que eran ejecutados por el capo del narcotráfico. La sociedad colombiana tenía miedo, estaba asustada de ser, como miles de personas, víctima de los ataques del capo, de la misma manera, Colombia llegó a ser vista como una país únicamente productor de droga, afectó de una manera u otra el desempeño de la sociedad ante el mundo. Pablo Escobar logró poner a un país entero a sus pies, su liderazgo, fortuna, armamento, y poder lo ayudo a conquistar todos los escenarios que una persona pueda imaginar, hasta construir su propia cárcel con todas las comodidades que considerara prudente, sí, Pablo Escobar ordenó la construcción de la cárcel en donde sería privado de libertad, es uno de los hechos más notorios de que no solo tenia a los ciudadanos a sus pies, el mandaba en Colombia, incluso por encima de los gobernantes.

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